Los autónomos y las pymes han sabido consolidarse como el motor de la economía. Pero desde que la crisis se recrudeció se han vuelto más vulnerables debido a las restricciones de financiación.
Está claro que si hay condiciones ventajosas de financiación para ayudar al tejido productivo privado, mucho mejor. Porque lo que realmente está condicionado al sector no es otra cosa que la concesión de créditos.